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Hace algunos años hubo una escena en una película que me marcó. Desde entonces, cada vez que veo un avión, sé de alguien que viaja, o voy a un aeropuerto, se me viene a la cabeza esa escena. Alguna vez se preguntaron ¿cuantas historias van volando por el aire? ¿Cuántas vidas se conectan al menos por unas horas y luego cada uno sigue su camino?

 

La escena puede sonar absurda, pero en mi generó esto ¿Recuerdan en Mi Pobre Angelito 2 cuando Kevin confunde a su padre en el aeropuerto y en vez de volar a Miami viaja a New York? La escena del avión despegando y el otro esperando su turno y luego los radares me generó todas esas preguntas.

Años después con algunos vuelos realizados me hago las mismas preguntas como pasajero. Llegamos a un aeropuerto y vemos muchísima gente haciendo migraciones, familias que se van de vacaciones, parejas de luna de miel, gente que viaja por trabajo, otros a ver a la familia. Siempre con un punto en común: volando. Durante ese vuelo todos tenían el mismo objetivo, viajar de un origen a un destino, y una vez aterrizamos cada uno emprende su viaje personal.

Ahora por ejemplo estoy en un avión pequeño, con mi esposa y 14 pasajeros más, un tripulante de cabina, un piloto u un copiloto. Todos bajaremos del avión en Nassau y ¿qué será de nuestras vidas? ¿Algún día nos volveremos a cruzar? ¿Estaremos viajando con alguien que aún no sabemos que será importante en nuestras vidas?

En el cielo hay millones de caminos, y miles de aviones que circulan por él. Si alguna vez están volando por Europa o Estados Unidos, más que nada lugares con muchos vuelos en simultáneo, podrán ver desde el aire otros aviones que  se cruzan por nuestro camino y otras tantas personas que al igual que nosotros están volando.

Aprovechen cuanto puedan y vuelen, conozcan, sean curiosos, aprendan de otras culturas. Volando soy feliz.

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