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Irse de vacaciones es un placer, es el momento mas anhelado del año. Esto no quita que haya situaciones pre, durante y post viaje que sean dignas de una pesadilla. Hoy les traigo un top 10 de cosas que estresan de las vacaciones, porque cada tanto es bueno recordar que nada es perfecto. No aplicamos un orden en especial, cualquiera puede ser número 1, dependiendo la persona claro.

10) Ezeiza

aduana 

En este post enumeré varias cosas que joden de ir a Ezeiza. Vamos a refrescar las peores: El viaje en si es una porquería, no sabés si te toca un piquete de los empleados de una polleria, o un tachero que habla hasta por los codos. En el aeropuerto te fumas cola para todo, para check in, declarar tecnología, migraciones, etc.

Hablando de fumar, para nosotros, los que tenemos este vicio, el aeropuerto es una especie de infierno. Que vuelva el cuadrado a la salida del free shop, basta de vida sana (?).

A la vuelta se suma a esta lista la aduana, ese simpático momento tan esperado por todos lo viajeros. No duerman con la declaración, o pueden tener un mal trago.

9) El viaje en avión

avión AR

Amo viajar en avión, me parece una de las cosas más lindas que se pueden hacer. Se que estoy buscándole el pelo al huevo, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar por alto. La comida, en el 90 % de las veces es incomible. Hay honrosas excepciones, como el omelette de LAN (manjar), pero el resto deja mucho que desear. Obvio, si viajás en business es otro cantar, pero seamos sinceros, la mayoría de nosotros no podemos costear un pasaje en esta clase.

El viaje en avión puede volverse una tragedia si tenemos a un niño/a atrás, sobre todo si es de esos que lloran, patean el asiento, gritan y los padres no le dan bola. La culpa no es de la criatura, ya lo dijo Gorosito “padre boludo, hijo boludo”.

Por último, el baño. Hay gente que piensa que está en su trono personal. Es un avión, pensá un poquito en que hay una parva de gente atrás que lo necesita.

No agrego el tema demora o cancelación de vuelo. No me pasó y creo que más que estresarme, me demolería.

8) Migraciones

Un clásico argento es quejarse si tardan 10 minutos en Ezeiza, ahora ni bien llegan a Miami (por poner un ejemplo) se bancan dos horas, ni un gruñido. Encima son dos horas para que te agarre un agente con cara de culo y te interrogue hasta con el talle de calzones. Si nos vamos a quejar que sea en todos lados.

7) La espera del equipaje (ida y vuelta)

Para los ansiosos, como este humilde servidor, esto es un calvario. Tengo la horrenda suerte que mi valija siempre salga entre las últimas. Es normal, lo sé, pero anda a explicarle a mi psiquis que esa valija no se perdió y no anda dando vueltas en el aeropuerto de Kuala Lumpur.

A la vuelta, para los que somos pesimistas (tengo todas), también nos agarra la duda si algún amigazo no nos habrá abierto la valija y choreado esas zapatillas que compramos en el viaje.

6) Los que hacen cola 12 horas antes (a.k.a: Los pagofacileros)

Esta raza horrenda de seres humanos tiene su lugar destacado en este top 10. Es molesto ver esa fila que se arma dos horas antes. Es estéticamente feo (?), toda una masa uniforme de ansiosos, desesperados por su lugarcito para el carry on.

5) Llegar temprano al destino

Sí, no es lo más desesperante, pero que pelotazo llegar y tener que hacer huevo por horas para entrar al hotel/depto/hostel donde te vas a hospedar. En caso de no alquilar auto, donde podés dejar las valijas, es un embole deambular a pata por una ciudad, cargado como un árbol de navidad.

Si sos malo calculando los tiempos, esto se va a trasladar a pagar más guita en el alquiler del auto.

4) El argentino de vacaciones

 

Díganme cipayo, pero odio nuestro proceder cuando estamos de vacaciones. Somos los más quilomberos. En la playa, al argentino lo reconocés porque es el único que está con la música al palo, y también porque es el que, en caso de estar en una playa vacía, se te pone justo al lado con toda su familia. En los shoppings gritamos desesperados si encontramos un buen precio o algo que llame un poco la atención: “¡boludo, mirá que barato este sweater Tommy!”. Convengamos que cuando uno se va del país, en parte, quiere también descansar de su gente.

Por cierto, basta de camisetas de la selección en el exterior. Ya sé que los yanquis, brasileros, españoles o finlandeses también lo hacen, pero seamos mejores que el resto.

3) Las tarjetas de crédito

Hay que ser precavido, o como diría el Doctor Bilardo: “Aygue tene güidao'”. Olvidarte de entrar a Visa Home para informar el viaje es una canallada. Primero porque eso habilita tu seguro de viaje, y segundo porque en pocas situaciones te sentís tan boludo como cuando te rebota la tarjeta en una compra. Es lo más similar a un “te quiero como amigo”. Ponés cara de “no puede ser” y sonreís nervioso.

Ya lo saben, no sean colgados, es algo que toma un minuto, literal. No vamos a mencionar el momento en el cual llega el resumen de lo que gastaste en tus vacaciones, eso no es estresante, es doloroso.

2) Forever 21/Marshalls/Ross/etc


A las mujeres les pido perdón, pero estos locales son la pesadilla de todo hombre. Es una patada en la yugular entrar a uno de estos antros. El problema es que las minas tardan HORAS, se prueban hasta unas pantuflas.

Obvio, esta la opción de escapar como un cobarde, pero bueno, uno ya sabe que invariablemente, en algún momento, va a tener que volver a entrar al local después de dos horas para recibir otro “me queda un rato”.

1) VOLVER

 

El peor momento, el que nadie quiere que llegue. Volvés a tu rutina, más que esto no se puede agregar.

 

¿Hay algo que no esté en la lista que les moleste? Está abierto el libro de quejas (?).

 

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