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La oferta gastronómica en New York es infinita, hay de todo, para todos los gustos. Desde restaurantes veganos, pasando por food trucks, comida étnica, gluten free, lo que quieran. Pero, dentro de todas las opciones, el mejor lugar, para este humilde cronista, es comer en Katz’s. 

Este lugar es muy famoso, ahí tuvo lugar la famosa escena del orgasmo de Meg Ryan en “Cuando Harry conoció a Sally”. De hecho, la mesa de esa famosa escena está señalada.

Podemos decir que Katz’s es un bodegón, con paredes repletas de famosos que alguna vez comieron ahí. Adonde miren van a encontrar la foto de algún actor, actriz, deportista o político conocido.
No importa a la hora que vayan, siempre está explotado de gente.

Ni bien entran les van a preguntar si es para llevar o para comer en el lugar. Si elegimos la segunda opción les van a ofrecer si quieren que los atienda un mozo o prefieren pedir ustedes. De elegir la primera opción, lo primero que les van a advertir es que pueden tardar 30 minutos en atenderlos.

En caso de elegir la segunda opción, es todo un complejo sistema (?). Les van a dar un papel, el cual te advierten que no lo pierdas o te cobran 50 dólares. En este papel anotan lo que pediste. En una parte de la barra seleccionan lo que quieran. Mi recomendación es el Pastrami (pastrón por estos pagos). Es un sandwich enorme, diría que para compartir, con heavy mustard. 

Cuando fuí busqué a Eduardo, un argentino que trabaja allí, por recomendación de Sir Chandler. El tipo no estaba, me atendió un dominicano muy simpático, que nos contó que fue él quien le consiguió el trabajo al tal Eduardo. Nos hizo probar el pastrón solo, sin pan ni aderezos, IMPRESIONANTE.

En otra parte de la barra se ordenan las papas y la gaseosa o cerveza. Ya con todo el pedido en la bandeja hay que buscar una mesa libre. A pesar de estar MUY lleno, conseguir mesa fue fácil. Además, los yanquis no hacen sobremesa jamás. Ellos comen y rajan.


Bueno, vayamos a lo importante: el sandwich de pastrami es una locura. Pocas veces comí algo tan rico. Las papas también son ricas, pero nada del otro mundo. No tienen muchas opciones de cerveza, pero pedí la Bud Light que me parece bastante buena (no puteen).


Los pickles que se ven en la foto te los dan con el sandwich. No los probé, no es lo mío.


A la salida tienen la caja, ahí entregan el ticket y les cobran. Antés solo aceptaban efectivo, pero por suerte esto cambió. El precio fue de alrededor de unos 30 dólares. No es lo más barato, pero tampoco ninguna locura.

En caso de que viajen a New York no dejen de ir a comer a Katz’s, es de lo mejorcito de la ciudad.

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