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Cuando uno planea un viaje lo primero que hace es ahorrar. Viajar es caro, si bien tenemos las cuotas y la mar en coche. El período promedio de ahorro es de 6 meses a 1 año. En ese lapso uno mete el freno de mano y baja de categoría en la curva de consumo. Ya no nos damos lujos, todo con el objetivo de tener ese merecido descanso. Pero hay gente que traslada esta conducta hasta en el viaje (por ejemplo en Disney). Bienvenidos  a: EL RATA DE VACACIONES.

Por uno de esos misterios de la vida el rata no vacaciona en San Clemente del Tuyú, no señor. Elige un lugar donde el consumo desenfrenado es moneda corriente. Hablamos, por supuesto, de MAIAMEEE. También aplica New York, aunque suele buscar playa.


El pasaje, como todos, lo saca en el máximo permitido de cuotas. Si aparece una promoción para sacarlo en 129 cuotas, el tipo (o la tipa) va a comprarlo así. Su manejo de internet es pésimo, paupérrimo, por lo tanto desconoce las verdaderas promociones para el destino deseado. Este analfabetismo lo lleva a ignorar los descuentos que valen la pena para sus compras en la ciudad del MarMall.

Su primer acto tacaño lo desarrolla en el viaje a Ezeiza. El rata va a manguearle a todos sus conocidos que lo lleven. Obviamente, cuando recibe la negativa, se va a ofender. En el aeropuerto va a ir al free shop, es casi obligatorio. No va a comprar, ni loco gasta en un perfume. Su misión es bañarse con dos o tres distintos para “oler bien”.


Si el rata tiene acceso al vip se va a encanutar cuanta gaseosa, canapé o cosa comestible haya. En caso de no poder ingresar al mismo, no toma ni agua de la canilla.

En el avión el rata intenta encanutarse todo lo que pueda. ¿Qué gana con esto? Nada, pero es su venganza contra el sistema, por hacerle gastar mas de 10 lucas en cada pasaje.


Ya en destino es cuando sus actitudes se potencian, se escandaliza con el precio del alquiler de un auto, sin saber que acá cuesta 10 veces más. Claramente hace todo en el mostrador y lo matan con los seguros, todo por no leer mi post explicando como alquilar en Alamo Brits *guiño, guiño* (?).

Como dije al principio, el rata tiene serios problemas para manejar internet, de esta manera desconoce que alquilando por Airbnb puede conseguir mejores precios. Lo más probable es que termine en algún hotel en pleno South Beach, pagando una fortuna. Pero sacado en mil millones de cuotas, eso si.


Con la gastronomía tiene sus peores pesadillas. ¿Pagar 5 dólares por una comida? ¿Estamos locos? La cuestión morfi lo llevará a incontables peleas con su mujer, amante, hijos, suegra, suegro, consuegra, etc. El rata empieza a putear diciendo que Argentina es más barato, aunque sepa que está tirando fruta.

En el shopping, inexplicablemente, da rienda suelta a la lujuria, compra a mansalva… siempre y cuando la prenda cueste menos de 10 dólares. El rata se pone contento que compró barato, lo ve como un triunfo personal, aunque su mujer e hijos hayan reventado las tarjetas sin que el lo sepa.

Todas sus vacaciones vive sacando cuentas, en una vieja libreta con una bic anota cada factura, cada centavo gastado en el viaje.


Cuando vuelve le dice a todo el mundo que Miami es una cagada, carísimo y que el próximo año vuelve a Mar del Plata porque es más lindo y barato. Cuando le llega el resumen de la tarjeta es probable que termine hospitalizado.

En conclusión: El rata no sabe ahorrar en lo que verdaderamente importa, su desconocimiento lo hace mandarse más cagadas que un político argentino,, aunque en su mente el piense que esta ahorrando como un campeón.

¿Qué fue lo más rata que hicieron en un viaje? Cuenten su experiencia.

 

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